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Constitución de 1991 y apertura económica

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Constitución Política de 1886
La década de 1980, en Colombia, presenció la convergencia de una situación social que pugnaba por liberarse de la estructura político-social establecida en la Constitución de 1886, con una economía que, ajustándose a parámetros del mercado mundial, había desarrollado en la práctica cambios estructurales de orden interno, buscando la inserción en dicho mercado. Si bien estos dos factores, por su proveniencia, tenían tendencias político-sociales opuestas, sí crearon un clima en el que todos los sectores sociales estaban solicitando una modificación de la normatividad social y, al mismo tiempo, la creación de espacios para políticas económicas que dieran un lugar al país en la economía mundial.

A principios de los años 1990, en una especie de acuerdo entre contrarios, el país buscó una reforma constitucional y una apertura económica. En términos generales, la Constitución de 1991 buscaba actualizar la norma de normas con los tiempos que corrían. Si la Constitución de 1886 se construyó bajo el presupuesto de un ser superior, intemporal, señalando los principios generales que debían regir a la nación, la Constitución de 1991 hizo del pueblo el origen de la soberanía y de los principios rectores de la sociedad. De acuerdo con esto, el país sería reconocido como diverso en términos culturales y étnicos, dentro de un Estado Social de Derecho. Para preservar la unidad de la nación, la norma general no sería absoluta sino que permitiría el reconocimiento de estructuras jurídico-políticas autónomas a las etnias que reivindicaran su condición de tales.

En el desarrollo de la Constitución se modificaron levemente las relaciones entre los tres poderes del Estado (Legislativo, Ejecutivo y Judicial) para acercar las instituciones a la población en general y dar garantías para el desarrollo individual y particular de los miembros en términos económicos, de tal manera que se fortaleciera la inclusión y participación social en los destinos políticos y se diera vía libre a nuevos desarrollos económicos. Estos desarrollos eran la expresión de la necesidad de incorporar el país y su capacidad productiva al mercado mundial, al tiempo que facilitaran en este contacto el intercambio económico para ampliar la base productiva; todo ello sustentado en una política que se conoció como la “apertura económica”, fundada en el pensamiento económico neoliberal.

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Zona de carga, descargue y almacenamiento en el puerto de Buenaventura. 2010. Fotos tomadas de: www.mundoportuario.wordpress.com
En el Valle del Cauca los aspectos políticos y jurídicos de la Constitución cayeron, en términos sociales, en terreno abonado para los desarrollos, especialmente laborales, que se habían alcanzado con el auge industrial previo. Una ampliación de la base educativa y la democratización de la representatividad política provocaron el incremento y multiplicación de las relaciones sociales, al tiempo que favorecieron el aparecimiento de empresas electoreras que aprovecharon la indefensión de los sectores populares frente a los factores negativos que trajo la apertura económica. La apertura económica produjo en primera instancia un aumento de las importaciones y de las exportaciones esperando una inserción positiva en el mercado internacional, en unas relaciones desiguales que se manifestaron en una balanza de pagos negativa para la región como lo señala Ancízar Méndez en su artículo "El impacto de la apertura económica" en el Valle del Cauca en la década del noventa, en Estudios Gerenciales, No. 077, ICESI, 2000.

Quote:
… las exportaciones vallecaucanas crecieron en un 70% en este período, pasando de US$412 millones en 1990 a US $708 millones en 1999, a diferencia de la fuerte tendencia creciente de las importaciones del l40%. A partir de 1991 se acentuó el déficit de la balanza comercial, escenario explicable por el bajo coeficiente de las exportaciones, mayor coeficiente de penetración de las importaciones y una mayor orientación hacia el mercado interno". (P. 51).

Los sectores más afectados por este desequilibrio fueron el agrícola y el industrial; y los más favorecidos fueron el financiero, el de la construcción y el de comunicaciones.

La economía regional en general sufrió un decrecimiento paulatino a lo largo de la década del 90 con los siguientes efectos, según el estudio mencionado de Ancízar Méndez:

  1. El sector manufacturero tuvo una caída en el PIB regional.
  2. La participación del sector agrícola en el PIB regional disminuyó un 40 %.
  3. La tasa de desempleo en el sector Cali-Yumbo aumentó del 8.7 % a 20.7% entre 1990 y 1999.
  4. La tasa del crecimiento económico del PIB regional cayó de 6.9% en 1990 a -2.7% en 1998.
  5. El déficit fiscal de las entidades públicas departamentales aumentó excesivamente.

Estos efectos puntuales harían necesario replantear la orientación de la economía regional en relación con las tendencias a la globalización.