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El Valle en su punto

En el Valle del Cauca muchos de sus productos gastronómicos, tanto si su materia prima es el azúcar y la leche como si ellos son carnes, verduras y legumbres, se cuecen hasta alcanzar su “punto”; con esta expresión se quiere significar que los diferentes ingredientes se han relacionado en las proporciones y con la temperatura suficiente para alcanzar la calidad esperada. No otra cosa le sucedió al Valle en las dos primeras décadas del siglo XX. Las esperanzas cifradas en el ferrocarril tuvieron realización en la convergencia de: la llegada de la línea férrea a Cali y su extensión hasta Cartago, la navegación a vapor exitosa por el río Cauca y la voluntad de su gente buscando nuevas realizaciones. Un activador, de estos procesos, proveniente de los desarrollos políticos nacionales, fue la creación del Departamento del Valle. La necesidad de sus dirigentes de enfrentar el proceso de construcción administrativa del Departamento conduciría a una territorialidad mediante una organización institucional y el fomento de la integración de los municipios a través de los medios de transporte, lo que facilitaría el surgimiento de una dinámica modernizadora en una sociedad deseosa de abrirse al mundo, con actividades proyectadas al contacto efectivo con el mercado externo.



Construcción administrativa del Departamento del Valle.


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Primera sede de la Gobernación (hoy Casa Proartes) Foto: Archivo Daguer.
El clima social y económico del Valle, finalizando el siglo XIX, encontró un soporte político e ideológico en el pensamiento de Rafael Núñez y en sus propuestas de "Regeneración o catástrofe". El gusanillo modernizador de las nuevas generaciones buscaba una autonomía que le permitiera a la región construir una nueva sociedad. En su apoyo vino la reforma político-administrativa planteada por la Constitución de 1886, que llegó a ser efectiva para el Valle en 1910 con la creación del Departamento de su nombre.


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Sede actual de la Gobernación del Valle del Cauca. Fuente: Tejada Calero, Álvaro. Cali eterno. La ciudad de ayer y de hoy. Feriva, Cali, 1983, p. 102.
Los límites establecidos para la nueva unidad administrativa (ver: Departamento del Valle) fueron un llamado a la integración de tres subregiones geográficas: el valle del río Cauca, las cordilleras que lo forman y la Costa Pacífica; y tres culturas de diferente origen pero, en un proceso de mezcla que daría razón de la convivencia, tolerancia y una cierta actitud cosmopolita que caracteriza a la población vallecaucana. En este nuevo espacio se encontraron los descendientes africanos aplicados a las minas de la Costa Pacífica, los descendientes africanos de las haciendas de la suela plana del Valle, los mestizos descendientes de españoles en el mismo Valle y los mestizos antioqueños que por el norte ocuparon las tierras cordilleranas.

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Edificio gobernación del Valle. Foto: Archivo Daguer.
Con esta variada población se emprendió la construcción político-administrativa del Departamento, que debió enfrentar diferentes retos. Como es natural, la tarea de gobierno tuvo como inmediata acción la articulación de sus municipios en un organigrama político-administrativo, base fundamental en la demarcación territorial necesaria para establecer una red de rentas que alimentara el erario departamental, con el cual se ejecutarían planes de obras públicas, salud y educación que simultáneamente consolidarían las identidades municipales y, al articular todo el Departamento en la consolidación de la unidad administrativa, integraría las diferentes regiones naturales.

Organigrama político-administrativo.

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Pablo Borrero Ayerbe. Primer Gobernador.

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Organigrama político administrativo
Primera alocución del Gobernador del Departamento:

“Conciudadanos
Dos acontecimientos trascendentales para los destinos de esta grandiosa comarca se conmemoran hoy por mandato de una ley. Es el primer rompimiento definitivo de los vínculos estrechos que antiguamente nos ligaron a la culta e intelectual metrópoli payanés, centro de gloriosas tradiciones, cuna de los más ilustres hombres del país.

Es el segundo el enlace fraternal de dos secciones del antiguo Cauca que ayer no más fueron departamentos independientes, por el primer acontecimiento, justo es decirlo, hay motivos de pena y aflicción. El adolescente también prorrumpe en desesperado llanto cuando la necesidad lo fuerza a dejar el hogar paterno para conquistar posición, fortuna y gloria y dar a sus órganos ya en pleno desarrollo la actividad propia para la lucha en los azares de la vida. Y esa madre, en antes cariñosa con sus hijos y hoy desdeñosa y fría, también llora su desventura y ha tenido convulsiones de dolor al arrancarle las más sentidas porciones de su ser. Por esto debemos ofrendarle el sentimiento siempre vivo de nuestras simpatías y el apoyo de nuestra fuerza “

“Alocución del Gobernador del Departamento”, en: Gaceta Departamental del Valle, No. 1, Cali, 9 de mayo de 1910. p.5.
Creado el Departamento del Valle, sus gobernantes avocaron la tarea de crear un aparato administrativo que permitiera manejar los asuntos públicos de la nueva institución, vinculando a los municipios que la integraron. Esta tarea empezó con el primer organigrama político-administrativo que incluyó siete dependencias, llamadas Departamentos: de Gobierno, de Policía, de Instrucción Pública, de Hacienda, de Beneficencia, de Obras Públicas y de Gastos Generales. En 1913 el organigrama conservaba la división en Departamentos, pero incluía los nuevos de Justicia y de Crédito Público. Hacia 1917 se habían creado los Departamentos de Destrucción de la Langosta y el de Vigencias Expiradas, además se incorporaron dos nuevas dependencias por encima de los Departamentos: la Junta Asesora de Rentas y Obras y la Asamblea Departamental.

Estas modificaciones constantes muestran el interés de aquellos gobernantes por vincular a los diferentes municipios y sus comunidades, a través de la atención de los intereses locales, por medio de las dependencias creadas y los propósitos y objetivos que se les trazaron. Así, por ejemplo, la plaga de la langosta que cada ocho o diez años arrasaba con los cultivos demandaba su control por parte del Estado y, para ello, el Departamento debió crear una dependencia exclusiva para este asunto de interés en las zonas rurales de los municipios. De otra parte, se fomentó la conformación de Juntas Locales que, vinculadas a la Junta Asesora de la gobernación, atendía las demandas municipales como construcción de escuelas y vías principalmente.

Si bien es cierto que desde la Gobernación solamente se podían presentar políticas y programas generales, es necesario entender que estas acciones se traducían en actividades especificas en cada municipio y que debían lograr la presencia de la Gobernación en cada unidad administrativa local, al mismo tiempo que con ellas se obtenían los logros generales planteados por el despacho del Gobernador y sus colaboradores inmediatos. Las actividades relativas a la administración pública seguramente formaron parte de los proyectos tramitados a través del Departamento de Gobierno, pero las que tenían que ver con otras necesidades de la población se tramitaban por sus respectivos departamentos; de tal manera que existiera armonía entre las políticas de fomento y la distribución del erario departamental.

Todas las actividades y gestiones que hemos relacionado tuvieron el propósito magno de mantener las identidades locales con su sentimiento autonomista y crear un clima de cohesión tal que, sin negar lo local, fuera construyendo una identidad general para el Departamento del Valle del Cauca. De esta manera, las condiciones culturales del paisa migrante a las cordilleras del Valle, del costeño del Pacífico y el valluno tendrían un sendero común hacia el sentimiento vallecaucano.

Erario departamental

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Alcaldía del Municipio de Cartago
El problema principal y más inmediato de cualquier administrador es la disponibilidad de un presupuesto formado por la capacidad de ingreso y un plan de gasto que permitan plantear y realizar los propósitos administrativos. En este sentido, el primer gobernador del Departamento del Valle, Pablo Borrero Ayerbe, tuvo que identificar los factores que le posibilitaran disponer de un erario público y de una instancia administrativa; de estos factores, algunos como la renta de aguardiente, de tabaco y el degüello, estaban contemplados por la ley. Fundamentándose en el artículo 1º de la Ley 8ª de 7 de abril de 1909, el gobernador en agosto 8 de 1910 expidió el decreto No 85, "orgánico de rentas de licores y degüello", en cuyo artículo 2º se establece que:

"La renta de licores comprende la producción y expendio del aguardiente de caña, sus componentes y en general de los licores alcohólicos producidos en el país, por medio de la fermentación, exceptuando sólo los vinos extranjeros, la chicha, la cerveza y el guarapo fermentado. (Entiéndase por guarapo, una bebida de sabor agridulce que se hace con el jugo de la caña, dejándolo fermentar más o menos tiempo); pero no pueden considerarse como guarapo, los revueltos, mostos y materias fermentadas, propias únicamente para la destilación." En su artículo 3º este decreto rezaba: "La renta de Degüello comprende el impuesto que se paga por cada res que se degüelle para el expendió público o para beneficio particular". (Gaceta Departamental, Cali, 1910, pág. 201)

Además se recurrió a otras rentas de origen colonial pero con factura republicana, ellas fueron: extracción y comercialización del cacao, barcas (pontazgos), registro e hipotecas, naipes, juegos de azar y otros. Sin embargo, la composición de rentas básicas entre 1912 y 1915, además de un comportamiento regular, tenía una participación predominante de los licores con 86.9%, seguidos del degüello en 11.1% y del tabaco en un 2%.

Sobre esta base de ingresos se planifico un gasto dedicado a obras públicas, salud y educación, constituyendo así el presupuesto y su ejecución para la consolidación del Departamento.

Obras públicas, salud y educación

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Alcaldía del Municipio de Palmira.

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Muelle de Buenaventura. Fuente: Archivo del Patrimonio Fotográfico y Fílmico del Valle del Cauca.

Estos frentes de acción política y social fueron los primeros que se abordaron para ejecutar el presupuesto de los primeros años del Departamento. Las obras públicas fueron dirigidas a: fortalecer las administraciones departamental y municipales, crear la infraestructura necesaria para la cohesión del Departamento a través de las vías de comunicación y construir edificaciones que mejoraran la prestación de los servicios de salud y educación para los vallecaucanos; además se proyectaron sistemas de acueducto, alcantarillado y energía para los municipios.

Las prioridades fueron establecidas por las realidades inmediatas y de orden político. En primer lugar, se debió crear un aparato burocrático de amplia cobertura, tanto para la rama administrativa gubernamental como para las instalaciones y puesta en funcionamiento de la Asamblea y del poder judicial. Obviamente estas nominas absorbieron gran parte del magro erario en construcción. En segundo lugar, para articular el Departamento fue indispensable empeñar parte del presupuesto y diseñar políticas de obras públicas que respondieran por múltiples frentes de construcción de caminos y vías. Así, entre 1913 y 1914, el gasto en estos renglones fue de 19.000 pesos, distribuidos en la construcción de 22 tramos de caminos con un costo de 12.000 pesos; y en puentes, barcas y reparación de éstas, 7.000 pesos. En esta misma tónica, entre 1915 y 1916, en sólo caminos y obras públicas se gastaron 14.450 pesos; además los presos fueron empleados como fuerza de trabajo en la construcción de algunos de estos tramos. El tercer aspecto debió atender los nombramientos, en el ramo de Hacienda, de funcionarios para vigilar los pasos sobre el río Cauca, inspeccionar las destilerías y controlar la circulación de licores, tabaco y cacao. Además se debieron destacar agentes de rentas departamentales que, distribuidos por todo el Departamento, permitieron hacer presencia, especialmente en los límites del Departamento, para ejercer soberanía sobre el territorio. Algunas de las obras planificadas en este período fueron ejecutadas en períodos posteriores, especialmente en los ramos de salud, educación y apoyo arquitectónico a los entes administrativos municipales.

Integración de los municipios a través de los sistemas de transporte

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Estación de tren en Tuluá. Foto: Archivo del Patrimonio Fotográfico y Fílmico del Valle del Cauca.

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Foto: Archivo Daguer

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Tejada Calero, Álvaro. Cali eterno. La ciudad de ayer y de hoy. Feriva, Cali, 1983, p.122

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Estación de tren en Cartago. Foto: Archivo del Patrimonio Fotográfico y Fílmico del Valle del Cauca.
MEDIOS DE TRANSPORTE 1912

“Este vapor estaba muy lejos de satisfacer las necesidades locales pues no podía transportar más de unas cien toneladas de mercancía y otro tanto de pasajeros, pero eso sí, a condición de meterlos unos contra otros como pobres sardinas. Por eso la mayoría de los ribereños del Cauca prefieren continuar sirviéndose de sus mulas, de sus piraguas o de balsas, para ellos y para el transporte de sus mercancías. El viaje es un poco largo, es cierto, pero en un país como Colombia, en donde el tiempo no cuenta para nada, unas cuantas horas o incluso días no preocupa mucho; por otra parte, viajando por sus propios medios ellos gastan muy poco y no dependen de nadie”.

Serret, Félix. Viaje a Colombia 1911-1912. Banco de la República, Bogotá, 1994, P.75.

FERROCARRIL DEL PACÍFICO Y EL DESARROLLO DE LOCALIDADES 1927

“A lo largo de la vía férrea del Pacifico, la cual va desde el puerto de Buenaventura hasta Cali pasando por la Cordillera Occidental, y que desde dicha capital sigue el curso del Cauca hacia el Norte en una longitud de unos 200 kilómetros, se ha ido formando una serie de ciudades que, en punto a actividad y bienestar, superan a todas las demás comarcas. Los habitantes del campo ayudan en el cultivo de las grandes estancias como trabajadores ocasionales; en las ciudades de Palmira, Buga, Tuluá, Santander, Bugalagrande y otras se han formado pequeñas empresas industriales que dan vida y ganancias a la región. El cálido clima educa a los habitantes en el aseo, y el agua clara de los ríos que se precipitan de las cordilleras hacia el Cauca favorece su sano genero de vida”.

Rothlisberger, Ernst. El Dorado. Banco de la RepÚblica, Bogotá, 1993, P.435.
En el periodo colonial el paso del Camino Real de la Carrera de Indias, el cual buscaba la integración comercial de las colonias suramericanas con el imperio español, unió tres de las ciudades establecidas en el valle geográfico del río Cauca (Cartago, Buga, Caloto), mientras caminos secundarios transversales vincularon a esta vía las ciudades de Toro, Anserma y Cali. La conexión de antiguas ciudades y algunas aldeas, surgidas en ambas bandas del río, se realizaba a través de pasos en canoa, en los que se cobraba el pontazgo, reforzando el Camino Real como eje de caminos más o menos paralelo al río Cauca.

El siglo XIX presenció una mayor interacción comercial y el surgimiento de nuevos pueblos, buena parte de ellos reconocidos como municipios dentro del nuevo régimen republicano, los cuales buscaron su articulación al Camino Nacional (antiguo Camino Real) y con las otras ciudades y pueblos a través de lo que se podría llamar caminos vecinales. Sin embargo, esta especie de red de comunicación terrestre no obedecía a política o concierto establecido. Al iniciarse el Departamento del Valle, para darle cohesión y articulación a su territorio, se debió reorganizar el eje central de comunicación dándole fuerza a la relación de este eje con Cali y con el Pacífico, aprovechando la construcción del ferrocarril en una ruta que, vinculando el fondeadero de Buenaventura a Cali, se desenvolviera paralela al río Cauca hasta Cartago. La simultaneidad de estos hechos con el aprovechamiento de la navegación a vapor por el río Cauca, no se limitó a brindar diferentes opciones para la comunicación, buscó integrar la vía terrestre a la vía férrea y a la fluvial construyendo tramos faltantes en la unión de los caminos terrestres y mejorando el servicio de los pasos por el río Cauca mediante barcas cautivas y canoas.

Con el movimiento de carga por el río Cauca, de Cartago a Cali, para transportarla luego por tren a Buenaventura, se dio una integración provisional animadora de un intenso intercambio de productos entre las localidades a lo largo de la ruta, lo que fue creando una especie de mercado interno. De esta manera se articularon los diferentes sistemas de transporte para crear la base de la unidad regional.

Hacia el mercado externo

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Muelle en Buenaventura. Foto: Archivo del Patrimonio Fotográfico y Fílmico del Valle del Cauca.

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Barcos a vapor por el río Cauca en Cali. - Foto: Archivo Daguer
Desde el periodo colonial, pero con mayor acento en el siglo XIX, el suroccidente colombiano fue consciente de la urgencia de establecer un contacto con el mercado mundial; lo que sólo lograría en la medida en que pudiera participar de la dinámica comercial de Panamá, para lo cual era necesario unir los valles interiores con el Océano Pacífico aprovechando el conocimiento previo de la zona costera. Hasta 1912 Buenaventura, en la bahía de su nombre y en la isla de Cascajal, prestó servicios irregulares al transporte de mercancías. Planteada y realizada la construcción del ferrocarril, le correspondió a la administración del recién creado Departamento convertir la isla de Cascajal en el puerto necesario para conectar la región con el mundo. Al no existir instalaciones portuarias modernas y una conexión entre la isla y el continente, se debió iniciar por la construcción de un muelle y un puente, contrato que fue asignado a la Raymond Concrete Pile Company en 1912. En este momento surge el interrogante de qué se puede exportar, qué hay para exportar y qué se debe hacer o aprovechar para poner en funcionamiento el ferrocarril. Al tratar de responder estas preguntas nos damos cuenta que ni siquiera Cali estaba preparada para esta actividad inmediata; sin embargo, algunas acciones previas tendieron a sustentar y facilitar opciones.

El desarrollo de varios planes de obras públicas facilitaría la extracción de productos y su localización en las estaciones del ferrocarril. Esta misma dinámica puso a disposición de un mercado una diversidad de productos para determinar cuáles de ellos serían exportables; así mismo, se iniciaron ensayos de productos nuevos y en un volumen suficiente para obtener excedentes exportables. En la medida en que se prolongó el ferrocarril y se unieron caminos carreteables de tracción animal, fueron surgiendo problemas, oficios, herramientas, utensilios y tecnologías elementales. Todo lo cual fortaleció la economía local y preparó las condiciones para una producción pensada para el mercado externo. A éste se podría acceder con seguridad si se le agregaba, a estas experiencias, un mejor conocimiento de la región y sus potencialidades mediante la observación de estudiosos locales y expertos extranjeros que culminaran en diagnósticos y planes para orientar las decisiones sobre el destino de la región.