Loading...
 
(Cached)
Refresh

La Independencia

REFLEXIONES DE UN AMERICANO IMPARCIAL
“Desde la conquista América ha permanecido en la barbarie, y nunca ha dado un paso que la conduzca á hacer brillar el talento de sus naturales, ni á enriquecerse con los frutos que la ofrecen sus abundantes tierras: las Artes se hallan en su infancia, no tenemos talleres, desconocemos las máquinas más necesarias y apenas logramos unos tejidos groseros que publican nuestra ignorancia. Por todas partes tropezamos con finos algodones, los montes nos ofrecen tintes y la tierra toda especie de minerales que nos provocan al trabajo. El labrador camina sobre huellas que le dejaron sus mayores. En trescientos años no hemos adelantado nuestros conocimientos, y parece que estos siglos únicamente han corrido para avergonzarnos con nuestra ignorancia”.

Ignacio de Herrera y Vergara. Fragmento del documento “Reflexiones que hace un americano imparcial al Diputado de este Reino de Granada para que las tenga presentes en su delicada misión”. Santafé, septiembre 1º de 1809. Tomado de: Ocampo, López Javier. El proceso ideológico de la emancipación en Colombia. Ediciones tercer mundo, Bogotá, 1983. P. 510.

DESTROZO DE HACIENDAS POR GUERRAS EN EL VALLE
En la testamentaria de Manuel José Barona, realizada en 1823, Joaquín Guzmán dice que:

"…no ha tenido otra comisión de sacar ganado al señor Manuel José Barona, sino diez reses cuando estaba de gobernador Don José Solís, en tiempo que gobernaban los españoles”.

Más adelante se solicita que en el interrogatorio se averigüe:

Si es igualmente público y notorio que el destrozo y ruina de esta mi hacienda consistió particularmente en la mansión que hizo el comandante patiano Simón Muñoz por el espacio de mes y medio, en cuyo tiempo, con más de cuatrocientos hombres de tropa, se propuso destruirla, matar los ganados sin necesidad hasta sobrar los perros y los gallinazos, talando juntamente los cañaduzales y platanares, y disponiendo a su arbitrio de todas las caballerías, como también de los esclavos para soldados”.

Archivo Central del Cauca, Independencia, Popayán, sig. 4229.

CONTRIBUCIONES PARA LA GUERRA. CABILDO DE TORO, 1820
“El amor primitivo a los verdaderos intereses de la patria, concilió contra este pueblo el odio implacable del tirano Warleta, quien después de exigirle más de cuatro mil pesos a bayoneta calada, procedió a la confiscación de los bienes de algunos pudientes, y a la extracción de toda especie de ganado … y la obligación de contribuir mensualmente con doscientos pesos.

Inmediatamente fue ocupada esta plaza con la guarnición de treinta fusileros al mando del cruel Joaquín Valdéz, … aplicándoles (a los pobladores) unos castigos corporales, tales fueron el azote y el palo en la plaza pública, sin excluir ni el sexo delicado; … los bandidos de Anserma abusando de la bondad del gobierno, se mantienen aun en sus robos y asesinatos, desanimando a cuantos vecinos sigue de ésta pa la de Novita.”

Archivo Central de Cauca, Independencia, Popayán, sig.6717.

Image
Ignacio de Herrera y Vergara
Se conoce como periodo de la Independencia aquel que se inicia en 1810 y culmina hacia 1825. Este período se presenta como el lapso en que se adelanta la Independencia absoluta de la Nueva Granada frente a España, en términos tanto de dependencia colonial como de sistema político; incluye una etapa inicial de gestación de una opinión independentista y republicana que, desde los principios libertarios de la Revolución Francesa, impulsó las acciones militares que concluyeron con la toma de Santafé en 1819 y se prolongó, en la Campaña del Sur, hasta 1823.

En el siglo XVIII la Corona Española en manos de la dinastía de los Borbón, quienes reemplazaron a los Austrias o Habsburgo, implementaron una serie de reformas que buscaban modernizar el Estado español con el objetivo de darle el perfil y estructura de un imperio que reconociera las colonias como parte integral del mismo, dándole representación a éstas en las Cortes Españolas.

Para adelantar esta tarea, fue necesario formular una política que incorporara efectivamente las colonias al centro fundamental de decisiones del imperio, las Cortes; y además, diseñar unas reformas cimentadas en diagnósticos de las potencialidades naturales de las colonias. Las principales reformas fueron de orden científico-educativo, administrativo, comercial, militar y fiscal. Coincidieron estas reformas con una convocatoria general para que cada una de las colonias enviara sus representantes ante las Cortes. El trámite para elegir representantes hizo emerger aspiraciones y rivalidades locales que llevaron a una competencia de candidatos sustentada con memoriales que se denominaron representaciones, donde los aspirantes mostraban su conocimiento del país y sus posiciones frente a las políticas imperiales. Ejemplo de estas representaciones es el llamado “Memorial de Agravios” presentado por Camilo Torres. El caleño Ignacio de Herrera y Vergara, emparentado con la familia Cayzedo, también redactó un documento titulado “Reflexiones que hace un americano imparcial al Diputado de este Nuevo Reino de Granada para que las tenga presente en su delicada misión”, en que critica el ejercicio del poder imperial en la Nueva Granada; aunque poco comentado por los historiadores, Ignacio de Herrera fue, desde Santafé y a través de cartas, el gran animador de los sucesos políticos de Cali y el Valle en los años de 1810 y 1811.

En nuestro caso será necesario ver más específicamente las Reformas Borbónicas y sus efectos políticos en la Gobernación de Popayán. Factores estos que fueron de especial importancia en la conformación de las Ciudades Confederadas del Valle con que se dió inicio a la participación del Valle en la Independencia.


Reformas Borbónicas


Desde un comienzo la administración de España y sus colonias, por la casa de Borbón, se caracterizó por la búsqueda de la construcción de un imperio moderno, donde las colonias fueran una parte integral del Imperio. Esa forma de pensar sus metas administrativas llevó a los Borbón a plantear políticas generales y reformas específicas que le dieran cohesión a las diferentes unidades territoriales. Si bien en el papel estas reformas fueron correctas, en la práctica despertaron una conciencia política y socio-económica que llevo a las colonias al enfrentamiento con la metrópoli y a su independencia.

Las reformas científico-educativas estuvieron compuestas por una expedición de reconocimiento y divulgación científica conocida como La Expedición Botánica y un Plan de Estudios, presentado por el fiscal Francisco Antonio Moreno y Escandón, que buscaba actualizar a las colonias en los últimos desarrollos científicos a través de la educación universitaria. La primera dio a conocer las riquezas y diversidad de la población de las colonias y permitió a los criollos tomar conciencia de su posición en el Imperio y reconocer la desigualdad entre las colonias americanas y los reinos españoles en cuanto a la participación en las instancias de decisión; la segunda trajo una nueva concepción del mundo a través de las enseñanzas impartidas por José Celestino Mutis y sus discípulos, especialmente en la divulgación de los principios científicos racionalistas newtonianos.

La reforma administrativa buscaba fortalecer la autoridad real en cabeza de los gobernadores, quienes nombraron corregidores en cada uno de los cabildos para supervisar su actividad con capacidad de veto. Esto trajo como consecuencia la irritación de los cabildos contra las autoridades inmediatas.

Las reformas comerciales buscaron dar salida a las materias primas producidas en las colonias para ser comercializadas en Europa por España, después de su transformación industrial, negando esta última actividad a las colonias; estas reformas fomentaron la formación de grupos de comerciantes alrededor de las Sociedades de Amigos del País dedicadas a promover el comercio y las vías de comunicación. El incremento de la circulación intercontinental obligó a crear protección del comercio legal frente a los piratas y filibusteros; esta protección era ejercida por la Armada de Barlovento para cuyo funcionamiento se restableció el impuesto que llevaba este nombre.

Las reformas de orden militar introdujeron al interior de las colonias cuerpos militares, los Batallones Fijos y de Pardos, que desplazaban a los alféreces reales y la convocatoria de vecinos para la defensa de las poblaciones. En el valle del río Cauca la reacción de los hacendados y los cabildos fue de rechazo al establecimiento de Batallones de Pardos, argumentando el peligro de entregar las armas a gentes de sectores producto de la intensa mezcla racial, con alto porcentaje de afrodescendientes, proclives a la subversión.

Las reformas fiscales grabaron el comercio exterior a través del impuesto de Armada de Barlovento y, al interior, con el de Alcabala que llegó a grabar hasta las transacciones cotidianas, disposición que generó una reacción inmediata y un descontento generalizado de la población en todos los lugares. Este tributo dio lugar a múltiples levantamientos en América, como el de Los Comuneros en el Virreinato de la Nueva Granada.

Efectos políticos en la Gobernación de Popayán


Las Reformas Borbónicas fueron acatadas en las colonias con algunos reparos y alguna inquietud política, que encontró una salida en la coyuntura creada por la invasión napoleónica y la necesidad por parte de las colonias de tomar posición frente a la inestabilidad monárquica española. La toma de posición se puso de manifiesto a través de declaraciones de fidelidad o no al régimen francés o al sucesor legítimo de la corona, Fernando VII. Este movimiento, extendido por toda América, se denominó el Juntismo.

Al considerarse ilegitimo el gobierno de José Bonaparte y la abdicación de Fernando VII, algunas autoridades colegiadas de las colonias, especialmente los cabildos, consideraron que la soberanía y autoridad retornaba a su origen popular representado por los cabildos abiertos donde, conformada una Junta Provisional, se la declaraba en ejercicio de la autoridad real mientras ésta no fuera ejercida por el heredero legítimo. Las actas levantadas en estos sucesos han sido reivindicadas por la historia tradicional como “Gritos de Independencia” y principio de movimientos libertarios.

Ciudades Confederadas del Valle


Image
José Maria Cabal

Image
Caycedo y Cuero
Para la Gobernación de Popayán y el suroccidente colombiano las Juntas más importantes fueron la Junta de Quito (1809), la Junta de Santafé (20 de julio de 1810) y las Juntas de Cali (3 de julio de 1810 y 1 de febrero de 1811). Estas últimas fueron las de mayor importancia para la región, originadas en los frecuentes roces entre los cabildos de las ciudades del valle del río Cauca, especialmente el de Cali, con el gobernador de Popayán – Miguel Tacón- por ingerencia o extralimitación de funciones del gobernador en las actuaciones de los cabildos. Esta situación produjo un clima de confrontación que alcanzó el punto máximo cuando llegaron a la ciudad noticias de la abdicación de Fernando VII y de la conformación de una Junta Autonómica en la ciudad de Quito, con la cual muchos notables de Cali tenían relaciones familiares o comerciales. El gobernador Tacón rechazó la Junta quiteña y fue a Pasto a reprimir una delegación de los juntistas que pretendía llegar a Popayán. Entre tanto el Cabildo de Cali llamó a Cabildo Abierto y, con la asistencia de las máximas autoridades eclesiásticas, conformó una Junta Extraordinaria el 3 de julio de 1810 en la que se tomó posición frente al gobierno español y se desconoció a Tacón como gobernador legítimo. Esta Junta dió comienzo a un proceso político acelerado que puede seguirse en una sucesión de juntas en Cali que provocaron el enfrentamiento con el gobernador, ampliando el movimiento a las seis Ciudades Amigas del Valle (Toro, Anserma, Cartago, Buga, Cali y Caloto). Estas conformaron tropas que, en un movimiento defensivo, avanzaron sobre Popayán asumiendo el gobierno de la provincia como paso necesario para expandir la influencia de las Ciudades Confederadas hacia el sur, hasta Pasto, y asegurar el apoyo obtenido desde Nóvita y El Raposo, hasta Guapi.

Frente a las tácticas contrainsurgentes organizadas por Tacón en Popayán, como la convocatoria a una Junta Provincial, los Cabildos del valle emprendieron la tarea de incorporar el sur a su propio movimiento con resultados ambiguos en un comienzo, pero que finalmente fueron negativos por la derrota infligida a los líderes militares Joaquín de Caycedo y Cuero y a Alejandro Macaulay, quienes fueron ejecutados en Pasto. A partir de este momento se organizó en Quito un ejército español al mando de Toríbio Montes, quien envió una vanguardia hacia Pasto para iniciar el proceso de reconquista por el sur con resultados favorables para las armas españolas. Esto obligó el retroceso de las tropas de las Ciudades Confederadas hasta Quilichao, donde solicitaron y obtuvieron refuerzos militares por parte de Antonio Nariño. Éste exigió, como contrapartida, la supeditación del movimiento de las Ciudades Confederadas a la Junta de Santafé, desde donde, en adelante, fueron coordinados los movimientos militares; hecho que liquidó a las Ciudades Confederadas, debiendo participar éstas y sus aliadas, en la Independencia, como parte de un movimiento general liderado –posteriormente - por Simón Bolívar. Sin embargo, la aspiración de las ciudades del valle geográfico del río Cauca de constituirse en una unidad administrativa, independiente de Popayán, continúo manifestándose a lo largo del siglo XIX hasta concretarse, en 1910, con la creación del Departamento del Valle.

Las Juntas de Cali


En toda América, las Juntas fueron el instrumento del que se valieron los cabildos para expresar su posición frente a la incertidumbre que generaba la usurpación del trono español y la abdicación de Fernando VII. Estas juntas, al originarse en cabildos abiertos, significaron la legitimación del gobernante, ya fuera José Bonaparte o Fernando VII, o la conformación de cuerpos que asumieran transitoriamente el gobierno en representación de la fuente última de la autoridad y el poder, el pueblo.

Las Juntas se iniciaron en el valle del río Cauca con un Cabildo Extraordinario, convocado por el Cabildo de Cali, con asistencia de todas las autoridades eclesiásticas, civiles y los notables de la ciudad, el 3 de julio de 1810. En dicha reunión, invocando las Leyes de Partida, se estableció una Junta que asumió la soberanía hasta tanto no retornara al poder su legitimo depositario, Fernando VII. Esta determinación de carácter autonomista fue comunicada posteriormente a la Junta Suprema de Santafé, que se había instalado el 20 de julio de 1810.

Al regresar el gobernador Tacón a Popayán y conocer los acontecimientos de Cali, procedió a desconocer la Junta autonomista creada en ésta ciudad; lo que obligó a Don Joaquín de Cayzedo y Cuero y a Fray José Joaquín de Escobar a desplegar una campaña, entre las ciudades del valle, para enfrentar la posible retaliación por parte del gobernador Tacón.

Hacia el mes de octubre se había logrado que los cabildos de las ciudades de Caloto, Buga, Toro, Cartago y Anserma hicieran declaraciones autonomistas frente a Popayán, similares a las de Cali, y convinieran aliarse como Ciudades Amigas del Valle. Esta alianza tuvo que enfrentar dos tareas inmediatas: ampliar el radio de acción mediante la vinculación de Nóvita, Chocó y Raposo; y conformar cuerpos armados aprovechando el adiestramiento de tropas aplicado durante la reforma militar de los Borbón.

El gobernador Tacón, sintiéndose fuerte por su victoria en Pasto contra la Junta Autonomista de Quito y conociendo las declaraciones autonomistas de Cali y Santafé, estratégicamente convocó a un Cabildo Abierto en Popayán el 11 de agosto, recomendando la creación de una Junta Provisional de Seguridad supeditada a la Junta Suprema de Santafé. Simultáneamente, informó al gobierno francés en España sus meritos, lo que le valió el reconocimiento como “Coronel” y, al ayuntamiento de Popayán, el título honorífico de “excelencia”. Con estas fortalezas, el gobernador Tacón dirigió su capacidad represiva contra el movimiento de las Ciudades Amigas del Valle, ubicando un piquete en Piendamó para impedir la llegada de los comisionados caleños a la Junta Provisional de Seguridad e instaló una compañía en Palacé. En ese momento las relaciones eran tan tensas que las partes alistaron sus tropas para defenderse de la agresión del otro y, por lo tanto, los movimientos militares los llevaron a la Batalla del Bajo Palacé, donde las armas de las Ciudades Amigas se alzaron con la victoria.

Después del triunfo, se avanzó hasta Popayán donde se estableció una Junta de Gobierno y se prepararon las acciones tendientes a conseguir la vinculación de Pasto a la causa de las Ciudades Confederadas del Valle del Cauca como empiezan a nombrarse.

Valle en la Independencia

Image
Escudo de armas ciudades confederadas. Composición de Ana María Bejarano. Foto. Reivalencia

Image
Batalla de Calibío del pintor José María Espinosa.
Aceptando la cronología tradicional referida al proceso de Independencia de Colombia y los países bolivarianos, son tres las fechas importantes que marcan este proceso: el 20 de julio de 1810, Grito de la Independencia en Santafé; el 7 de agosto de 1819, Batalla de Boyacá; y el 26 de julio de 1822, el encuentro de Bolívar y San Martín en Guayaquil. En cuanto a la participación del valle del río Cauca en esta gran guerra de Independencia, deben reconocerse cuatro períodos fundamentales: el proceso autonómico de las Ciudades Confederadas (1810-1814); la participación del valle en la resistencia a la Reconquista Española, supeditado a las decisiones de Santafé (1814 – 1816); y la participación de los patriotas del valle (refugiados en los Llanos Orientales) enrolados en el Ejercito Libertador hasta la Batalla de Boyacá (1816-1819)y las acciones militares adelantadas en el valle del Cauca dentro de la conocida Campaña del Sur (1819 - 1821). Se debe adicionar el respaldo humano, económico y social de la región a esta campaña, no solo en su recorrido por el valle, sino hasta su terminación en el Perú y el Alto Perú, hoy Bolivia.

En 1814, Fernando VII recuperó el trono español y preparó una campaña militar de recuperación de América, atacando dos frentes: uno por Quito para someter el sur de la Gobernación de Popayán y otro por el norte, entrando por Santa Marta, para tomarse a Santafé.

Una vez liquidado el movimiento de las Ciudades Confederadas del Valle en Quilichao y, en consecuencia, obediente a las decisiones de Santafé, le correspondió al valle, auxiliado de las tropas republicanas, enfrentar la Reconquista Española con una arremetida inicial de Nariño hacia Popayán, saliendo victorioso en la batalla de Calibio el 15 de enero de 1814, fecha en que las tropas combinadas del valle del río Cauca y Popayán empezaron a formar parte de la Unión Neogranadina. Tras el recaudo de un empréstito forzoso a Popayán, Nariño se dirigió a Pasto donde fue preso el 10 de mayo en los ejidos de esa ciudad, y finalmente enviado como prisionero a Cádiz. Un reducto de las tropas de Nariño logró llegar a Popayán, sumir en el caos y la incertidumbre a la ciudad y, finalmente, retirarse hacia el valle del Cauca el 21 de octubre de 1814. Las tropas realistas, adiestradas por Toribio Montes en Quito, aparecieron en Popayán el 29 de diciembre comandadas por el coronel Aparicio Vidaurrázaga; seguidamente continuó hacia el valle encontrándose por primera vez con las tropas republicanas en el Alto de Ovejas. Estratégicamente, los republicanos fingieron la derrota y lograron ser perseguidos por las tropas realistas hasta el río Palo donde, en batalla del 4 de julio de 1815, fue derrotado el ejército español.

Por las mismas calendas (julio de 1815) había penetrado por Santa Marta Pablo Morillo quien, aprovechando la debilidad de las Provincias Unidas, avanzo rápidamente hacia Santafé, la que tomó en abril de 1816. En ese mismo año, en julio, los republicanos se encontraban poco menos que sitiados en el valle del río Cauca y Popayán. Desesperados los republicanos ante el cerco realista, se lanzaron a una batalla suicida en la Cuchilla del Tambo. Tras la derrota de los republicanos, el español Sámano tomó a Popayán, lo que sumado a la ocupación de Santafé por Morillo, completó la reconquista española. Así se inició el período de represión sangrienta conocido como la “época del terror”.

En aquel entonces el único reducto de resistencia era el valle del Cauca, el cual fue sometido en una campaña de ocupación militar y despojo económico de la región por parte de Francisco Warleta. Los vallunos republicanos, imposibilitados de avanzar hacia el norte o hacia el sur, se vieron obligados a atravesar la montaña del Quindío y la Cordillera Oriental para incorporarse a las tropas revolucionarias en los Llanos Orientales.

Acta del 3 de Julio 1810



Tomado de: Zawadsky, Alfonso. Ciudades Confederadas del Valle